jueves, 28 de agosto de 2008

EL REINO DE LOS FRANCOS

El reino de los francos

Pueblos francos, grupo de tribus germánicas que hicieron su aparición por vez primera a mediados del siglo III d.C. en el medio y bajo Rin. Los francos se establecieron en las provincias romanas hacia el año 253 y poco después se dividieron en dos grandes grupos: los francos salios y los francos ripuarios. Los primeros habitaron el territorio que discurría a lo largo del bajo Rin, mientras que los francos ripuarios ocuparon el curso medio del río. Los salios fueron sometidos por el emperador romano Juliano en el 358 y se convirtieron en aliados de Roma. Cuando los romanos se retiraron del Rin, a inicios del siglo V, los salios se establecieron en casi todo el territorio situado al norte del río Loira.

Bajo el reinado del rey salio Clodoveo I, fundador de la dinastía Merovingia, el poder y la influencia del reino franco creció de forma muy considerable. En el 486 Clodoveo destituyó a Siagrio, último gobernador romano de la Galia; a partir de entonces sometió sucesivamente a los alamanes, burgundios y visigodos de Aquitania y a los francos ripuarios. Las fronteras de su reino se extendieron desde los Pirineos hasta Frisia y desde el océano Atlántico hasta el río Main. Clodoveo se convirtió al cristianismo en el año 496 y desde ese momento se inició una estrecha relación entre la monarquía franca y el Papado.

El reino fue dividido, tras la muerte de Clodoveo, entre sus cuatro hijos. Durante el siglo posterior experimentó diversas divisiones y reunificaciones, hasta que Clotario II lo consolidó de forma definitiva en el año 613. Sin embargo, después de su fallecimiento, los monarcas dejaron de ejercer influencia alguna y su autoridad pasó a manos de los grandes funcionarios del reino, sobre todo al mayordomo de palacio (major domus). Este cargo existió en todos los reinos francos. En el extremo oriental, conocido como Austrasia, surgió una poderosa familia, la Carolingia, que conservó de forma exclusiva la posesión del cargo de mayordomo de palacio durante más de cien años y gobernó, si no de forma nominal, sí de hecho como monarcas. En el año 687, Pipino de Heristal, mayordomo de palacio de Austrasia, depuso a los gobernantes de Neustria (la parte occidental) y de Borgoña y se instauró como major domus de un reino franco unificado. Su hijo Carlos Martel amplió las fronteras del reino hacia el este y en el 732 repelió la invasión musulmana en una decisiva batalla que tuvo lugar entre Tours y Poitiers. El poder franco alcanzó su máximo desarrollo con el nieto de Carlos Martel, Carlomagno, que se convirtió en el monarca más poderoso de Europa. El 25 de diciembre del año 800, fue coronado como Carlos Augusto, emperador de los romanos, por el papa León III. El título imperial de Carlomagno fue ostentado en lo sucesivo por los emperadores del Sacro Imperio Romano hasta inicios del siglo XIX. La actual Francia, que toma su nombre de los francos corresponde aproximadamente al territorio franco del Imperio de Carlomagno.

Joyería franca Estas dos fíbulas, o broches, del siglo VI, se usaban para sujetar la ropa. Miden cerca de 10 cm, están realizados en oro y bronce y decoradas con granate y nielado. Fueron halladas en la zona de Charente, en Francia, y actualmente se encuentran en el Museo Británico, en Londres.

Clodoveo I (c. 466-511), rey de los francos (481-511) y primer monarca destacado de la dinastía Merovingia. Sucedió en el 481 a su padre, Childerico I, como rey de los francos salios. Su reinado se centró fundamentalmente en unir a los francos salios del norte del Rin con los francos ripuarios del bajo Rin, y comenzó con la victoria en la batalla de Soissons, obtenida en el año 486 sobre Siagrio, el último gobernador romano en el norte de la Galia.

En torno al 493, cuando se casó con la princesa burgundia Clotilde (posteriormente canonizada como santa Clotilde), Clodoveo I había derrotado a muchos príncipes de escaso rango cuyos territorios rodeaban su capital, situada en Soissons. En el 496 entró en conflicto con la confederación de las tribus germánicas conocidas como alamanes, que habitaban las tierras orientales de sus dominios. Según la leyenda, pudo derrotar a sus enemigos gracias a la invocación a Dios que hizo su esposa, de religión cristiana. Clotilde fue ciertamente un instrumento clave en la conversión de Clodoveo al cristianismo, siendo bautizado en el 496 en la iglesia que siglos después se convertiría en la catedral de Reims.

Llegó a ser la principal figura del cristianismo de toda la Galia y recibió el apoyo de la Iglesia en todas sus campañas. Continuó luchando contra los alamanes, quienes fueron sometidos completamente hacia el año 506; al año siguiente, los visigodos fueron derrotados de forma decisiva cuando su rey, Alarico II, fue muerto por Clodoveo en la batalla que tuvo lugar cerca de Poitiers, en Vouillé. Clodoveo convirtió París en la capital del reino franco, el cual abarcaba entonces la mayor parte de la actual Francia y el suroeste de Alemania. De acuerdo con la costumbre salia, repartió su reino entre sus cuatro hijos.

Dinastía Merovingia, familia de reyes que gobernaron el pueblo germánico de los francos desde el 481 d.C. hasta el 751, descendientes de Meroveo (o Merowig), jefe de los francos salios, quien reinó desde el año 448 hasta el 458 y dio nombre a la dinastía. El primer monarca Merovingio fue el nieto de Meroveo, Clodoveo I, que se convirtió en rey de los francos salios y de los ripuarios; además, mediante una política agresiva de conquista, apoyada por la Iglesia, extendió su reino hasta que éste llegó a abarcar casi toda la actual Francia y parte de Alemania. Tras su muerte (511) el reino fue dividido por sus cuatro hijos en Austrasia, Neustria, Burgundia y Aquitania. Clotario I (497-561) reunificó estos territorios (558), que volvieron a separarse cuando murió. Clotario II (que reinó desde el 613 hasta el 629) los unificó de nuevo en un solo reino.

El último poderoso monarca Merovingio fue el hijo de Clotario II, Dagoberto I, que gobernó desde el 629 hasta el 639. El reino franco bajo el gobierno de sus sucesores sufrió un proceso de descentralización. El poder real pasó gradualmente a manos de familias nobiliarias que ejercieron un control feudal sobre la mayor parte del territorio. La más importante de esas familias fue la Carolingia. Sus miembros ocuparon el cargo de mayordomo de palacio y a partir del año 639 se convirtieron en virtuales gobernantes. En el 751, uno de estos mayordomos depuso al rey Childerico III (que reinaba desde el 743) y asumió el poder real con el nombre de Pipino el Breve, poniendo fin a la dinastía Merovingia.

Dagoberto I (fallecido en el 639), rey de los francos (629-639), hijo de Clotario II. Se convirtió en rey de Austrasia en el 623 y en rey único de los francos tras la muerte de su padre. Alrededor del año 632 había puesto Borgoña y Aquitania bajo su soberanía, convirtiéndose en el más poderoso de los reyes Merovingios y en el monarca más respetado en el Occidente. Hizo de París su capital. San Eloy o Eligio (c. 588-659) fue el principal consejero de Dagoberto. Su gobierno estuvo caracterizado por la edificación de numerosos monasterios y el robustecimiento del poder monárquico. A su muerte, el reino franco fue repartido entre sus hijos.

Borgoña (región histórica) (en francés, Bourgogne), región histórica del centro de Francia. Se extiende entre los ríos Saona y Loira y está atravesada por el canal que une a los dos ríos, poniendo en comunicación el mar Mediterráneo con el océano Atlántico. Sus vinos son mundialmente famosos, especialmente en la zona sureste, de suelos calcáreos. Entre las ciudades más importantes de la región se encuentran Dijon (la capital), Auxerre, Autun y Chalon-sur-Saône. Extensión 31.582 km2; población (1991), 1.068.000 habitantes. Durante el siglo V d.C., fue invadida por los burgundios, tribu germana, y establecieron un primer reino. Este reino se extendió hasta alcanzar la mayor parte de lo que actualmente es el sureste de Francia, así como parte de la actual Suiza. Los burgundios fueron conquistados en el año 534 por los merovingios, soberanos de los francos y, más tarde, absorbidos por el Imperio carolingio. En el 843, Carlos I de Francia (después Carlos II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico) y su hermano, Lotario I, se repartieron Borgoña. En el año 879, el reino de Provenza, o Borgoña Cisjurana, se estableció al sur, y en el 888 se creó el reino de Borgoña Transjurana, en el norte. Otras dos divisiones, el ducado de Borgoña y el condado libre de Borgoña, o Franco Condado, fueron también creadas en el siglo IX. En el año 933 los dos reinos se fundieron en el reino de Borgoña, con capital en Arlés. En 1033, el reino fue anexionado por Conrado II. Conocido también como el reino de Arlés, Borgoña fue cedida a Francia en el año 1378, dejando de existir como estado independiente.

El Franco Condado, en el norte de la Borgoña Cisjurana, fue parte del territorio gobernado por Lotario I. En el año 1033 pasó a manos del Sacro Imperio Romano Germánico, lo que motivó que otras potencias europeas se disputaran su control. De 1295 a 1477, la región estuvo bajo la influencia de Francia; después de 1477 pasó a pertenecer a la línea española de la familia de los Habsburgo, y en 1678 fue unida definitivamente a Francia.

El ducado de Borgoña se convirtió en posesión francesa en el año 1015. Fue gobernado por la Casa de los Capetos hasta el 1361, y desde el 1363 por Felipe el Atrevido de Francia y sus sucesores, los duques de Borgoña. El ducado se extendió hasta el canal de la Mancha abarcando varias provincias de los Países Bajos. La corte de los duques de Borgoña era famosa por su mecenazgo artístico, especialmente de pintores flamencos que trabajaron para ellos entre 1390 y 1420.

A mediados del siglo XV, los duques de Borgoña controlaban los asuntos de Estado en Francia. El antagonismo entre ellos y la corona alcanzó su máximo auge en 1465, cuando Carlos el Temerario, el último duque, intentó restaurar el antiguo reino de Borgoña. La lucha finalizó en 1477 durante una batalla cerca de Nancy, en la cual murió Carlos. A raíz de esto, surgió la disputa por la posesión de los territorios del ducado, y una gran parte del territorio, conocido como ‘el círculo de Borgoña’ pasó a manos del Sacro Imperio Romano Germánico. El resto del ducado fue provincia de Francia desde el año 1678 hasta la Revolución Francesa (1789). Posteriormente, la provincia fue dividida en los actuales departamentos de Ain, Côte-d'Or, Saône-et-Loire y parte de Yonne.

Aquitania, nombre tradicional del suroeste de Francia, usado por vez primera por Julio César en el siglo I a.C. Bajo los romanos la provincia de Aquitania se extendía por el norte hasta casi el río Loira. Novempopulania (la actual Gascuña), la parte sur de la Gironda, se convirtió en una provincia separada a fines del siglo III d.C. El resto constituyó un reino independiente con los francos en el siglo V. El título de duque de Aquitania lo poseyeron los condes de Poitiers desde el siglo X hasta el XII. El último duque fue Guillermo X (reinó entre 1127-1137). Aquitania se integró brevemente en Francia cuando la hija de Guillermo, la duquesa Leonor de Aquitania, se casó con el rey de Francia Luis VII. Al divorciarse en 1152 y cuando el nuevo marido de Leonor se convirtió en Enrique II de Inglaterra, en 1154, el territorio pasó a ser una posesión inglesa. Esta situación se mantuvo así hasta el fin de la guerra de los Cien Años (1453), cuando fue anexionado por Francia. Desde el siglo XIII hasta la Revolución Francesa (1789-1799), Aquitania fue normalmente conocida como Guyena. El nombre de Aquitania fue restablecido en la década de 1960 para designar la región económica que comprende los departamentos franceses de Pirineos Atlánticos, las Landas, Gironda, Dordoña y Lot-et-Garonne. Ocupa una superficie de 41.309 km², y cuenta con una población (2002) de 2.967.000 habitantes.

Les Eyzies-de-Tayac-Sireuil (Dordoña) La Laugerie-Basse forma parte de los yacimientos prehistóricos que fueron descubiertos, entre 1862 y 1901, en el pueblo de Eyzies-de-Tayac-Sireuil. Estos restos han aportado valiosa información sobre el paleolítico superior.

Bayona, Francia La ciudad suroccidental francesa de Bayona forma parte del País Vasco francés, así como de la región de Aquitania, y su vinculación con la historia del vecino territorio español fue especialmente evidente en 1808, cuando tuvieron lugar las sucesivas abdicaciones de los monarcas españoles Fernando VII y Carlos IV en la persona del emperador Napoleón I Bonaparte. En su casco antiguo, parte del cual se puede apreciar en esta imagen, permanecen los vestigios de las fortificaciones romanas, medievales y de las que erigió a finales del siglo XVII el militar francés Sébastien Le Prestre de Vauban. En el interior de las murallas de Bayona se encuentra la catedral gótica de Santa María, cuyas torres destacan asimismo en esta fotografía.

Leonor de Aquitania (c. 1122-1204), reina consorte de Francia (1137-1152) y, posteriormente, de Inglaterra (1154-1204), nacida en Francia. Heredó de su padre el ducado de Aquitania en 1137, el mismo año en que se casó con Luis VII de Francia. Acompañó a su marido en la segunda Cruzada a Tierra Santa; se rumoreó que allí cometió adulterio. El escándalo y el hecho de que no había dado al rey un heredero varón, concluyeron en la anulación del matrimonio el año 1152 con el pretexto de la existencia de un parentesco de sangre entre ella y el monarca. Más adelante, en ese mismo año, Leonor se casó con Enrique Plantagenet, conde de Anjou, quien en 1154 bajo el nombre de Enrique II, se convirtió en rey de Inglaterra y al cual cedió sus posesiones. En 1170, Leonor indujo a su marido a entregar a su hijo Ricardo Corazón de León los dominios de Gascuña, Aquitania y Poitou que eran posesión de ella. Cuando Ricardo y sus hermanos se sublevaron contra su padre en el año 1173 Leonor, ya enfrentada con el rey a causa de la infidelidad de éste, apoyó a sus hijos. Como consecuencia de ello, fue confinada hasta 1185. Una vez liberada, aseguró la sucesión al trono de su hijo Ricardo, que se había convertido en claro heredero tras la muerte en 1183 de su hermano mayor. A partir de la muerte de Enrique II en 1189 y hasta el regreso de Ricardo de la tercera Cruzada en el año 1194, Leonor gobernó como regente. En este periodo frustró el intento de conspiración de Juan Sin Tierra (1193), aliado con Francia en contra del nuevo rey. Tras el regreso de Ricardo, Leonor concertó la reconciliación entre los dos hermanos y continuó siendo una figura destacada en los asuntos públicos hasta que se retiró a la abadía de Fontevrault, Francia, donde murió el 1 de abril de 1204. Favoreció la difusión de la poesía trovadoresca en Francia en Inglaterra.

Ricardo I Corazón de León (1157-1199), rey de Inglaterra (1189-1199), tercer hijo del rey Enrique II y de Leonor de Aquitania, nació en Oxford. Todavía era un niño cuando fue prometido en matrimonio a la hija del rey de Francia Luis VII. En el año 1172 recibió, como herencia de su madre, el ducado de Aquitania en Francia. Dedicó sus primeros años a combatir contra su padre, con el fin de proteger sus propios intereses; en esta contienda se reveló como un brillante militar. Se convirtió en rey de Inglaterra en 1189 y poco después partió con la tercera Cruzada hacia Tierra Santa. Le acompañó el joven monarca francés Felipe II Augusto, hijo de Luis VII, y el emperador Federico I Barbarroja, que falleció durante la expedición. Esta Cruzada resultó un fracaso casi desde su inicio, debido principalmente a la falta de armonía entre los dos soberanos. En Sicilia, Ricardo discutió con Felipe y se negó a casarse, tal como estaba previsto, con la hermana de éste. En vez de ello contrajo matrimonio con Berenguela de Navarra en Chipre, isla que había conquistado en 1191. En ese mismo año, tras capturar San Juan de Acre a los sarracenos, Ricardo ejecutó a 2.700 prisioneros de guerra musulmanes. Sin embargo, fue el valor personal de Ricardo exhibido en Tierra Santa, más que su crueldad, lo que convirtió su nombre en una leyenda. Las discusiones sobre la política a seguir en Tierra Santa originaron la ruptura entre los dos reyes, y Felipe regresó a Francia. Ricardo mantuvo durante meses una pugna irresoluta con Saladino, sultán de Egipto y Siria, antes de establecer una tregua por la cual Jerusalén quedaba en manos de éste. Capturado, camino de Inglaterra por Leopoldo V, duque de Austria, Ricardo fue entregado al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Enrique IV. Fue liberado en 1194 tras pagar un elevado rescate. Regresó a Inglaterra y sometió a su hermano Juan Sin Tierra (posterior rey de Inglaterra) que durante su ausencia había estado conspirando con Felipe para usurpar el trono inglés. Tras dejar el gobierno de Inglaterra en las manos del capaz Hubert Walter, arzobispo de Canterbury, Ricardo marchó a Francia en el año 1194 para combatir contra el monarca francés. Las campañas militares en defensa de sus posesiones en el continente se prolongaron durante cinco años. Victorioso en la mayoría de las batallas en que participó, recibió una herida mortal de flecha durante una escaramuza insignificante en 1199.

Como rey, Ricardo escogió ministros competentes a los que confió la mayor parte de los asuntos de gobierno. Sin embargo, Inglaterra sufrió bajo su reinado elevados impuestos, establecidos para financiar sus expediciones. En ocasiones cruel, en ocasiones magnánimo, y siempre valeroso, estaba versado en los ideales caballerescos de su tiempo; también fue poeta. Se convirtió en el héroe de muchos relatos legendarios.

Dinastía Carolingia, también llamada Carlovingia, dinastía de reyes francos que gobernaron un vasto territorio en Europa occidental desde el siglo VII hasta el siglo X d.C.; la dinastía toma su nombre de su más renombrado miembro, Carlomagno. La familia descendía de Pipino el Viejo (también llamado Pipino de Landen), un poderoso terrateniente que estuvo al servicio de los reyes Merovingios del pueblo franco Clotario II y Dagoberto I, como mayordomo de palacio de Austrasia, desde el 613 hasta el 639 aproximadamente. Su nieto, Pipino de Heristal, le sucedió en el cargo de mayordomo, y en torno al año 687 se había convertido en el gobernante virtual de todo el reino franco, aunque los Merovingios esgrimían nominalmente el poder real. A Pipino de Heristal le sucedió su hijo ilegítimo, Carlos Martel, y sus dos nietos, Carlomán y Pipino el Breve. Carlomán abdicó posteriormente y en el 751 Pipino el Breve depuso al último rey Merovingio y fue coronado rey de los francos. La fecha está considerada generalmente como el comienzo de la dinastía Carolingia. Pipino fue también el primer rey franco cuya coronación fue consagrada por la Iglesia católica.

A Pipino el Breve lo sucedieron sus dos hijos, Carlomán y Carlomagno, quienes en un primer momento gobernaron juntos el reino. Desde el 771, Carlomagno gobernó en solitario e incrementó ampliamente el reino. En su gran extensión, el reino incluía las actuales Francia, Alemania, Austria, Suiza, los Países Bajos y el norte de Italia. El 25 de diciembre del 800 Carlomagno fue coronado primer emperador del renacido Imperio romano occidental y estableció en su corte un centro intelectual, comenzando de este modo el denominado renacimiento Carolingio. Carlomagno ganó fama en muchas partes del mundo por su defensa de la educación y su mecenazgo de las artes, propiciando el desarrollo del arte y arquitectura románicas. Cuando falleció, su hijo Luis I heredó el reino. A la muerte de éste, el reino fue dividido entre sus tres hijos supervivientes, que combatieron entre ellos por el título de emperador. En el 843 el reino fue formalmente dividido por el Tratado de Verdún. Desde entonces, el poder de la dinastía declinó. Sin embargo, la rama germánica, que también gobernó el Sacro Imperio Romano Germánico, reinó hasta el 911, año en que fue reemplazada por la sajona, mientras que la rama francesa conservó el poder hasta el 987, cuando fue heredado por la dinastía de los Capetos.

Carlomagno fue uno de los más grandes líderes militares de la edad media. Conquistó gran parte de Europa central y occidental. Como rey, dio un nuevo impulso a la vida cultural y política, que había entrado en decadencia cuatro siglos antes tras el declive del

Pipino el Viejo, nombre por el que es más conocido Pipino de Landen (c. 580-639), mayordomo de palacio de Austrasia (613-639), fundador de la familia de los Pipínidas, origen a su vez de la dinastía Carolingia. Pipino participó, junto al obispo de Metz, Arnulfo, en el derrocamiento de la reina de Austrasia Brunilda (613), entregando el trono al Merovingio rey franco Clotario II, quien se vio obligado a reconocer el carácter hereditario del cargo de mayordomo de palacio. En el 623, Clotario traspasó el reino de Austrasia a su hijo, Dagoberto I, pasando a ejercer la regencia Pipino y Arnulfo. Los sucesores de Pipino el Viejo y de Arnulfo de Metz (cuyas familias se unieron con la boda de la hija de aquél y el hijo de éste) sustituyeron a los Merovingios, en el 751, como reyes de los francos.

Luis I el Piadoso o Ludovico Pío (778-840), emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (814-840) y rey de Aquitania (781-840). Fue hijo y único sucesor de Carlomagno. Luis planificó en el año 817 una sucesión ordenada entre sus hijos: Lotario I, Luis II (Luis el Germánico) y Pipino de Aquitania. Quiso posteriormente incluir en la sucesión a Carlos II (Carlos el Calvo), hijo de su segundo matrimonio. Sus hijos mayores, irritados, se rebelaron en dos ocasiones (830 y 833) contra su padre, pero además combatieron entre ellos para obtener la supremacía. Pipino murió en el año 838 y el Imperio quedó repartido en el 843 entre los tres restantes hermanos mediante el Tratado de Verdún.

Tratado de Verdún, paz firmada en el año 843 en la ciudad imperial libre de Verdún (la actual ciudad francesa) entre los tres hijos que aún sobrevivían del emperador Carolingio Luis I el Piadoso (Ludovico Pío), que había muerto en el 840. El tratado puso fin a la contienda entre los tres hermanos por la posesión del Imperio franco, consolidado por su abuelo Carlomagno. Según los términos del acuerdo, el Imperio quedó dividido en tres partes, con lo que se terminaba la breve unificación de Europa Occidental. El hijo mayor Lotario I, quien había sucedido a su padre en el trono del Sacro Imperio Romano Germánico, recibió la parte central del Imperio que comprendía Italia, Provenza y Lotaringia. Luis II el Germánico obtuvo el control de los territorios orientales del reino franco, lo que acabaría por conocerse como Alemania (Germania). Carlos el Calvo, más tarde emperador del Sacro Imperio con el nombre de Carlos II, se quedó con el reino franco de occidente, que se convertiría en el reino de Francia, y con la Marca Hispánica.

Dinastía de los Capetos, nombre del linaje dinástico de los reyes que gobernaron Francia desde el 987 hasta 1328. En el 987, tras la muerte de Luis V, el último de los monarcas Carolingios de Francia, Hugo Capeto, duque de Francia y conde de París, fue elegido rey por la nobleza y el clero. El dominio feudal del linaje de los Capetos era la Île-de-France, el área en torno a París. Los reyes Capetos fortalecieron de forma notable el poder real en Francia al reafirmar los principios de la herencia, la primogenitura y la indivisibilidad de las tierras de la Corona. Muy poco después de que Hugo fuera nombrado rey, nació su hijo Roberto (coronado como Roberto II y conocido como el Piadoso). Hugo asoció al trono a Roberto, y esta práctica de que el primogénito fuera co-gobernante junto a su padre fue mantenida hasta finales del siglo XII. Los más grandes reyes Capetos fueron Felipe II Augusto, Luis IX (san Luis) y Felipe IV. La dinastía se aseguró el señorío directo sobre casi la totalidad de Francia, al incorporar feudos adicionales a sus propios territorios. En 1328, cuando Carlos IV murió sin dejar un heredero varón, los Capetos fueron sustituidos por los Valois, una rama más joven del linaje, quienes gobernaron Francia hasta 1589.

La dinastía de los Capetos, que gobernó en Francia desde el 987 hasta 1328, adquirió importantes extensiones de tierra a través de los matrimonios de sus miembros. A fin de conservar estas posesiones, instituyeron las prácticas de la herencia y la primogenitura, con lo que las tierras de la Corona se mantuvieron unidas en las generaciones sucesivas. Este mapa muestra los límites de esta monarquía en 1328, tras la muerte de Carlos IV el Hermoso.

Roberto II el Piadoso (c. 970-1031), rey de Francia (996-1031), hijo del rey Hugo I Capeto, nació en Orleans y fue educado en Reims por el erudito francés Gerberto de Aurillac, quien más tarde sería papa con el nombre de Silvestre II. En el 996 Roberto contrajo segundas nupcias con su prima Berta de Borgoña. Dos años más tarde, el papa Gregorio V le excomulgó y anuló su matrimonio, que la Iglesia consideró incestuoso. En 1003 Roberto se sometió al Papa y se casó con la hija del marqués de Provenza, Constanza de Arlés, con la que tuvo cuatro hijos. Nombró a su primogénito Hugo sucesor suyo. Tras la muerte de éste, ocurrida en 1025, los otros hijos, apoyados por su madre, se sublevaron. Roberto murió cuando todavía luchaba contra ellos. Recibió su apodo de el Piadoso por su humildad y su caridad. Además se le consideró soldado valeroso y gobernante de buen juicio.

Hugo I Capeto (c. 938-996), rey de Francia y fundador de la dinastía de los Capetos. Era hijo de Hugo el Grande, conde de París, a quien sucedió en el año 956. Su señorío sobre diversos feudos alrededor de París y de Orleans le convirtieron en virtual monarca de Francia, y cuando Luis V, último rey de la dinastía Carolingia, murió en el 987 sin dejar heredero, los numerosos vasallos de Hugo le permitieron ganar la elección al trono y derrotar al candidato carolingio, Carlos, duque de Lorena. Éste y muchos otros grandes nobles del reino intentaron resistirse a su autoridad, pero gracias a la fuerza de las armas y a una juiciosa política de alianzas, además del apoyo de la Iglesia, de la que era devoto miembro, Hugo estableció cierto orden en su reino. Su hijo Roberto el Piadoso (más tarde Roberto II), fue asociado al trono y elegido como su sucesor en el año 988, iniciando de este modo la dinastía de los Capetos, que hasta el año 1328 gobernaría Francia.

Silvestre II (c. 945-1003), papa (999-1003), primero de origen franco y fue especialmente famoso por su erudición.

Nacido en Aurillac con el nombre de Gerberto, estudió en un convento de su localidad natal y, posteriormente, en el monasterio de Santa María de Ripoll (gracias a la mediación, en el 967, del conde de Barcelona, Borrell II) y en Reims. Fue amigo del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Otón II el Sanguinario, quien en el 983 le nombró abad del famoso monasterio benedictino de Bobbio, en Lombardía. Designado en el 991 arzobispo de Reims, se encargó de la educación del hijo de Hugo I Capeto (más tarde sucesor de su padre en el trono francés con el nombre de Roberto II). En el 998 el papa Gregorio V (papa entre 972-999) le nombró arzobispo de Ravena. Fue también tutor del emperador Otón III e inspirador de sus ideas políticas.

Elegido papa el 2 de abril del 999, Silvestre II reformó la disciplina eclesiástica y reforzó la autoridad del Papado. En el año 1000 reconoció a Esteban I el Santo como rey de Hungría y le concedió el título de rey apostólico. Sus tratados sobre matemáticas, filosofía y física alcanzaron notable resonancia en su época, y su cultura fue tan grande que muchos de sus coetáneos llegaron a considerarle un mago confabulado con el diablo. Se dice que inventó el reloj de péndulo y que introdujo el sistema árabe de numeración en Europa occidental.

Esteban I el Santo (c. 975-1038), primer soberano de Hungría (1000-1038) y fundador de la dinastía Arpad (Arpadia). También se le conoce como san Esteban. Pagano de nacimiento, se convirtió al cristianismo en su juventud. Llegó a ser duque de Hungría en el año 997. Poco después estalló una revuelta pagana en diversas provincias húngaras y Esteban atacó de inmediato a los insurgentes y los derrotó en Veszprém. Fue coronado rey en el año 1000. Con ocasión de esta ceremonia, el papa Silvestre II envió una corona desde Roma y le concedió el título de rey apostólico que, desde entonces, llevaron todos los soberanos húngaros hasta la caída de la monarquía en 1918. Su reinado estuvo caracterizado por la difusión del cristianismo y la supresión del paganismo a lo largo y ancho de Hungría. Fue canonizado en el año 1083 y nombrado santo patrón de Hungría. Su festividad se celebra en ese país el 20 de agosto (y en otros lugares el 16 del mismo mes).

La corona de san Esteban Esta corona fue llevada por san Esteban, primer rey de Hungría, en el siglo XI. Según la tradición, el papa Silvestre II se la envió a san Esteban para su coronación. Fue uno de los fundadores de Hungría y es el santo patrón de su país.